He fallado. Veintiséis veces mis compañeros me
confiaron la jugada que decidía el partido… y la fallé. He fallado una, y otra
y otra vez en mi vida. Y es por eso…que tengo éxito.
Tardó siete frustrantes años en colocar en uno de sus
dedos el primer Anillo de Campeón de la NBA. No hay éxito sin sacrificio, sin
fracaso previo, sin lucha. En muchas ocasiones se libra dentro de uno mismo.
Así funcionan los deportistas de élite. Sus fantasmas, sus temores afloran en
los momentos menos sospechados. Así es la Champions.
Cazadores de
sueños
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Johan Cruyff. Foto Mediazines |
El hacia delante es una fórmula que de un modo u otro utilizan casi todos los “padres”
de los vestuarios de los que hablamos. Desde el prosaico partido a partido del
Cholo en estos años, el romántico salid y disfrutad de Cruyff ante la
final de Wembley, o el terrenal cuanto más trabajas, más suerte
tienes de Benítez tras la mítica e inimaginable remontada del Liverpool en la
final de Estambul con 3-0 al descanso. Todos lo saben.
El presente construye el futuro
“La intensidad tiene que estar presente en todo lo que
hagamos. El jugador es egoísta, pero sabe que tiene que entrenarse bien para
poder competir” Habla el técnico más exitoso la pasada temporada. El vencedor
de la Champions, de la mejor Liga del mundo probablemente y además de la Copa
del mismo país. Un entrenador que antes fue jugador de élite, que conoce
aquello que se cuece, y a veces escuece también, dentro de un gran colectivo
como el del Barça.
Luis Enrique pronunció esta declaración de intenciones el mismo día de su presentación ante doscientos periodistas de todo el mundo. Lo hizo el 21 de mayo de 2014…Un año antes de conquistar al Camp Nou con el Triplete…Un año de tropiezos y amarguras. De roces y desgaste. De silencios con Messi, y luto por la destitución de Zubi, su valedor en la que considera su casa. En 12 meses pasó de estar al borde del acantilado a rey de la colina. Y no solo ocurre en el FC Barcelona…
El tiempo es el mejor resultado
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Foto cortesía de Mediazines |
Luis Enrique pronunció esta declaración de intenciones el mismo día de su presentación ante doscientos periodistas de todo el mundo. Lo hizo el 21 de mayo de 2014…Un año antes de conquistar al Camp Nou con el Triplete…Un año de tropiezos y amarguras. De roces y desgaste. De silencios con Messi, y luto por la destitución de Zubi, su valedor en la que considera su casa. En 12 meses pasó de estar al borde del acantilado a rey de la colina. Y no solo ocurre en el FC Barcelona…
El tiempo es el mejor resultado
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Pep. Foto cortesía Mediazines |
Pasó con Ancelotti y su Real Madrid: el de la Décima…y
también el del bajón de rendimiento durante sus últimos meses en el cargo tras
un inicio de temporada demoledor. Nadie escapa a las rachas, al cambio del
viento que puede mandar la nave a una deriva ingobernable.
Estamos en la fase previa, la que concluye en diciembre. Tras ella un parón de dos meses hasta los cruces definitivos de Octavos ya en febrero. Y ahí se acaba el margen de error. Tan estrecho como un hilo, tan cerca y tan lejos del éxito y el fracaso del que hablaba Jordan. Recuerden al Barça de las dos caras, de Luis Enrique. El Madrid mutante de Carlo, el pacificador, Ancelotti. O al Bayern de Pep en las últimas semifinales, un gigante embarrado a los pies de Messi…
Annus
horribilis. Annus mirabilis
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Lewandowski. Foto cortesía Mediazines |
Son solo algunos ejemplos del ayer. Hoy nos llega un reflejo distinto: El brillo teutón de una nueva amenaza desde Múnich con cada golpe de Lewandowski y Douglas Costa. El de un Madrid al que Benítez da forma y patrón, confeccionado para ganar y perdurar, pero descosido desfile a desfile por las lesiones de sus principales diseños nada más comenzar...como el Barça que soñaba con repetir los 6 títulos en una sola temporada, y el sueño se quedó en una noche de verano…Pasa también con el Rey vigente en Inglaterra: Mourinho I de Chelsea. Sus planes en casa, al traste en solo unos meses…
Todavía queda un mundo por recorrer. Las temporadas
son como esa foto que imaginan en el Meridiano de Greenwich o en el Ecuador,
con un pie en cada lado y el cuerpo en mitad de esa línea imaginaria. El
primero marca el final y el inicio de un día en el planeta, el segundo lo
separa en dos: Norte y Sur.
En las Grandes Ligas, en nuestra Champions ya ha
ocurrido en el pasado y puede volver a repetirse como estamos viendo. La línea
es el parón invernal que coincide con el cambio de año. Justo cuando todo
explosionó entre Luis Enrique y su estrella. El momento que fue capaz de
cambiar un Año horrible en un Año maravilloso.
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