No hay antídoto para él. El equipo superlativo que renace desde la vida. Anoche volvió a hacerlo. Frente al Castillo de Glasgow no murió matando, mató jugando...lo que sabe. Tampoco es lógico pensar que por meter un pelotazo a la olla, sobre la bocina, al estilo británico iba a dejar de ser él. El Barcelona de Tito llegó a ese momento decisivo por su camino. Así ahogó en el foso de su fortaleza a los Verdes de Escocia. El combate estaba más igualado de lo pensado, dos estilos dispuestos a no ceder. Ambos rompieron los augurios. El Celtic, el de Cenicienta; a las dos horas de partido le habrían dado demasiadas calabazas. El Barcelona, el de Los Intocables; sólo tocando no se compite. Gurú Guardiola lo repitió hasta el hartazgo: "hay que correr"...
Con él en 4 años su grupo se reinventó muchas veces, o al menos lo intentó...
Vilanova sigue invicto en Liga y Champions y algunas comparaciones serán tediosas. Tito también fue Pep Team. Así que en el fondo se le está obligando a pelear contra su sombra. No ganar uno de los dos grandes el año pasado le ayuda. Su templanza más aún. El bloque lo sabe pero no hay nada vitalicio. En ningún sitio. Eso encaja con su ética de trabajo. Nadie le regaló nada. Hoy es Mañana.
Poco a poco nos deja probar sus nuevos platos: extremos puros en ambos costados, laterales viviendo en campo enemigo...Por encima de todo quiere menos desgaste para llegar al gol. El toque del Barça hipnotiza, el cambio de ritmo corresponde a Iniesta y el golpe de gracia le toca a Messi, su gemelo. Esa fue la mejor en el asedio de toda la segunda parte. Sin profundidad, no hay gol aunque haya fútbol. Hasta que llegó Villa y su remate al palo. Profundidad e instinto. El hambre forma parte de la genética del Guaje. Siempre insaciable, por siempre voraz. Muchos lo pedían antes, "fuera Alexis" clamaba Twitter. Pero su trabajo fue para el colectivo: Desgaste.
Su fondo de armario, por fin Bartra, es ilimitado. Las lesiones también. Es el motivo, hoy, de por qué no se siente tan seguro atrás como antes. Lo del juego aéreo ya pasaba con el Gurú, el Sabio de Santpedor conocía que ese era el peaje de los bajitos y un sello mas en el pasaporte de Busquets rumbo al 11. No perderla con todos en el otro campo, donde el Barça vive tanto o más que en el suyo era su otra obsesión. Así sobrevivió del empate el Celtic anoche. Pero el Barca fue más Bravo.
No hay antídoto...para el estilo.
